Soy terapeuta integrativo, counsellor, formador y especialista en procesos emocionales orientados al cambio vital.

¿Desde que punto de vista te ves a ti, a los otros y al mundo?

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Las conductas pasivas

 

“La forma en la que la gente no hace las cosas, o no las hace de forma efectiva” (Schiff)

 

Todos, diariamente afrontamos problemas y los resolvemos de la mejor forma que sabemos.

 

Hay sin embargo algunos asuntos que no sabes como afrontar, que te hacen sentir inmóvil, o incapaz, que se perpetúan en el tiempo y no terminan nunca de resolverse.

 

Puede que lleves años esperando a que alguien cambie, o a que tu cambies de algún modo. Te dices, “cuando logre esto haré entonces lo que yo de verdad quiero”… Sientes que estás esperando. Y cuando menos te lo esperas explotas hecho una furia cuando nadie, ni tu, lo esperabais.

 

¿Alguna de estas situaciones te resulta familiar?

 

 

  • Tienes toda la mañana para ti y la pierdes mirando el Facebook. Luego te sientes fatal.
  • tienes un examen y te pasas la tarde ordenando la casa, limpiando lo platos, barriendo y al final te das cuenta que has hecho de todo pero no has hecho nada.
  • tras una pequeña discusión con tu pareja has salido dando un portazo harto de que tu pareja no cambie, y frustrado ante tu incapacidad de dejar esta relación.
  • Tienes que ir al cajero a sacar dinero y lo dejas para el último momento.
  • Tienes que tomar una decisión, no has decidio nada pero te has fumado dos paquetes de tabaco
  • Cada vez que planeáis una viaje con tu pareja él se pone enfermo.

 

 

Para resolver nuestras encrucijadas de la vida utilizamos nuestra mente, nuestras emociones y tomamos decisiones y acciones orientadas a la resolucion de las dificultades y a desarrollarnos.

 

Si estamos en pleno contacto con la realidad tomaremos decisiones basándonos en los datos reales y disponibles. Y tendremos en cuenta todas las opciones.

 

Ahora bien, tu biografía personal ha hecho que tu modo de mirar y experimentar el mundo esté teñido por tus experiencias pasadas y la manera con que habrás aprendido a solucionar las cosas también.

 

Tu manera de percibir el mundo y a los demás y a ti mismo estará condicionada también por las decisiones, creencias y conclusiones elaboradas en tu niñez. Eso puede hacer que ese filtro distorsione la realidad del aquí y ahora, y puede que exageres la situación que quieres resolver y exageres aspectos de ella, o que la interpretes desde ese marco de referencia.

 

¿A dónde te lleva esto?

 

… A que tu consciencia, tu capacidad de advertir y obtener datos de lo que está realmente pasando se desvirtúe.

 

Podrías tomar decisiones coherentes con el presente, pero si la situación te supera, has descansado mal o te sientes con estrés puedes estar sintiéndote como un niño, y sin darte cuenta estar tratando de resolver la dificultad desde la manera de pensar y sentir del niño que fuiste, atascándote en intentos de como tomar decisiones aprendidos en la niñez o adolescencia que no son del todo útiles para la situación de hoy.

 

Además, desde el pensamiento de un niño las soluciones ocurren de manera “mágica”. ¡El niño cree en las soluciones mágicas como maneras de manipular la realidad y de que se ajuste a sus necesidades! El niño confía que si cree en algo realmente eso puede ocurrir o hacerse realidad.

 

El niño cree que las cosas en este mundo se pueden solucionar mágicamente (que ya se resolverán solas, que si no pienso en ello no me ocurrirá, que si pienso en ello me ocurrirá algo especial, que si hago algo tendré suerte, que si tiro una moneda en la fuenta me curaré…). Puede que la situación se resuelva. O puede que no. Pero cuando piensas desde ese lugar no estás tomando acciones. No estás actívamente resolviendo el conflicto y lo probable es que pase el tiempo y nada se resuelva.

 

¿Te suena?

 

Esta manera de no resolver el problema y demorarlo desde la pasividad puede ser muy frustrante. En tu frustración contigo mismo y con los demás estás descontando tu capacidad (y la de los otros) de encontrar una solución activamente. Cuando haces eso, niegas partes de ti que podrían ayudarte a resolver el asunto (tu humor, tu tenacidad, tu ternura, tu paciencia…) y también niegas aspectos de los demás o de lo que te rodea que podría ser útil para ese fin. Seguramente no seas consciente de ese descuento, de lo contrario buscarías otras soluciones. Hasta que no lo traemos a la consciencia seguramente se repitan esas mismas maneras no-activas de afrontar las cosas.

 

Es lo que llamamos estar en…

 

… PASIVIDAD.

 

LAS 4 CONDUCTAS PASIVAS

 

Si alguna vez has afrontado una situación desde la pasividad habrás observado alguna de las siguientes 4 conductas pasivas en ti (o en otros):

 

 

  1. No hacer nada
  2. Sobreadaptarte
  3. Entrar en agitación
  4. Te incapacitas o te vuelves violento

 

 

 

Un comportamiento pasivo es una manera de intentar resolver una situación dada que en lugar de solucionarla eterniza la no-resolución. Se estira en el tiempo.

 

Ese intento pasivo te mete en relaciones conflictivas, de enganche, de dependencia y en estados de contradicción interna.

 

 

Estas cuatro conductas pasivas tienen diferentes grados de pasividad:

 

 

1er GRADO – NO HACER NADA:

 

Cuando uno posterga y evita cualquier acción relacionada con la resolución de la situación.

 

 

  • Quedarse quieto
  • Mirada perdida
  • Sentándote como ido o ausente

 

 

Cuando no hacemos nada nos quedamos esperando que se resuelva solo, o por arte de magia. Ej. Tengo que pagar una multa y dejo pasar el tiempo y aparto ese problema de mis pensamientos, no pienso… Tengo que hacer tantas cosas que me quedo sentado en la silla con la mirada perdida sin saber por donde empezar…

 

 

2º GRADO – SOBREADAPTACIÓN:

 

Acomodarse a los demás y a sus necesidades. Adaptarse a un modelo de hacer las cosas rígido y único. Los adultos que aprendieron a sobreadaptarse de niños tuvieron que estar muy atentos a las señales de los demás y anticiparse a “pensar por ellos”.

 

 

  • Ansiedad por complacer (pero sin resolver el problema de fondo)
  • Servicial
  • Adaptable
  • Sobreacomodación

 

 

Las personas que se sobreadaptan “piensan por el otro”. Se callan lo que piensan por miedo a quedar mal o herir a los demás, se adelantan a hacer cosas que el otro no ha pedido y hacen más de lo que se pidió, y luego se frustran porque sienten que nadie lo agradece (aunque finjan una sonrisa y lo oculten). Su manera de pensar está siempre dirgida a complacer, ser amable, encajar, pertenecer. Hay personas que se sobreadaptan a su trabajo y con el reconocimiento que obtienen se vuelven esclavas de su empresa. No saben decir No.

 

En la sobreadaptación piensas del modo que crees que los demás esperan de ti y según sus necesidades.

 

Descuentas tu capacidad de preguntarte por tus necesidades, tu capacidad de elegir por ti y elegir la manera que tu quieres vivir.

 

 

3er GRADO – AGITACIÓN:

 

Hacer muchas cosas y no hacer nada. Entrar en agitación y llevar a cabo muchas acciones sin que tengan que ver con la resolución de la situación. Es agotador.

 

 

  • Picar, dar golpecitos intermitentes con los dedos en la mesa
  • Golpecitos intermitentes con el pie
  • Morderse las uñas
  • Tocarse el pelo
  • Comer compulsívamente
  • Fumar

 

 

Es una manera de energetizarse para buscar salidas, una escapatoria mágica a la resolución de la situación, pero sin que los intentos se traduzcan en acciones focalizadas. La persona experimenta incomodidad, un impulso de querer escapar o de calmarse. Es dificil pensar en estos momentos porque la sensación corporal es intensa.

 

 

4º GRADO – VIOLENCIA/INCAPACITACIÓN:

 

La persona, en un deseo desesperado de forzar que el entorno le resuelva el problema, explota en un arrebato de ira y vuelca toda la energía hacia los demás, hacia los objetos o hacia sí mismo, sin que esa energía sirva para resolver la situación.

 

 

  • Enfermedades psicosomáticas: No puedo expresar mi rabia pero mi cuerpo manifiesta reacciones en la piel, picores, sudor…
  • Incapacitación: Una persona que no sabe parar de trabajar se queja de que nadie la cuida, entonces se pone enferma, y entonces por fin alguien cuida de ella. Es una violencia dirigida hacia adentro.
  • Abuso de drogas
  • Violencia
  • Insomnio
  • Pérdida de apetito
  • Tensión nerviosa severa

 

 

Las conductas de violencia van acompañadas a menudo de estados de agitación en los que la persona agitada puede terminar descargando su energía acumulada de manera destructiva, con violencia o incapacitándose.

 

Las conductas pasivas son comportamientos en los que la energía se activa pero no hay en ese momento una estructura mental, ni emocional, ni corporal que ayude a gestionar esa energía en favor de encontrar una solución adecuada. En todos los casos la persona está descontando su habilidad para resolver el problema.

 

 

 

¿CÓMO SALIR DE LA PASIVIDAD?

 

 

Si queremos salir de una conducta pasiva necesitamos ir del grado 4º de pasividad al 1ero pasando de un nivel a otro:

 

4º GRADO: Relájate. Para y date espacio para reflexionar y observar como estás.

 

3º GRADO: Organízate el tiempo que tienes en franjas y pon límites. Establece prioridades según la importancia de lo que debe resolverse y los objetivos.

 

2º GRADO: Piensa en qué otras opciones hay de hacer las cosas. Ponte en la posición de que “puedo elegir”.

 

1º GRADO: Identifica “la acción que vas a poner en marcha”. Trata que sea una por la que sientas una potente motivación y que sea gestionable, no te sobrecargues, lo importante es terminarla y que tu energía se centre en aquello que te ayudará a resolver el problema. Empieza por esa. ¡Ponte en acción!

 

 

Las diferentes conductas pasivas son formas de afrontar la realidad que evitan resolver las situaciones o de demorar la adaptación a la realidad (a veces puede durar años).

 

Las conductas pasivas tratan inconscientemente de mantener a otra persona atada a ti. Como la madre que tiene un accidente doméstico y se incapacita cada vez que su hijo le anuncia que se quiere independizar y se va a ir de su casa.

 

 

Las conductas pasivas impiden a la persona sentirse autónoma, porque desde esa pasividad se sienten incapacitados y dependientes.

 

 

Otra manera de salir de una conducta pasiva es…

 

… imaginarte el problema resuelto, realmente resuelto. ¿Cómo ha cambiado tu vida? ¿Cómo es vivir sin ese problema?

Luego piensa y anota que decisiones fuiste tomando para llegar a este lugar de haberlo resuelto. Cómo lo hiciste, con quien te relacionaste, que cosas pediste, de que modo te dejaste ayudar, que hiciste que fue distinto de lo que haces en otras ocasiones…

 

Recuerda que un problema o la resolución de una situación muchas veces requiere de muchos pasos intermedios. Si sólo ponemos la mirada en el resultado nos caerá lejano, imposible, nos sentiremos pequeños e incapaces, como un niño. Y desde ese niño nuestra mirada al problema puede que sea de impotencia. Así que puedes centrarte en algo concreto y asimilable.

 

¡Fíjate como son los horarios escolares!

 

Primero ciencias naturales, luego mates, luego educación física… y mis hijos separan cada actividad por colores. Todo muy claro. Siguen un orden muy estructurado para que los niños se sientan contenidos en esa estructura. Es lo que les ayuda a centrarse y concentrarse en una sola cosa a la vez.

 

Como aspecto último a tener en cuenta para resolver esa conducta de manera eficaz sería identificar el miedo subyacente que te lleva a esa pasividad y canalizarlo y afrontarlo para que lo puedas integrar y aprender nuevas maneras de gestionarlo.

 

¡Espero que esta información te haya sido útil y la puedas aplicar en tu vida!

 

Sé lo agotador que es entrar en conductas pasivas y lo mal que terminas sintiéndote. Eso es lo que me ha motivado a *recopilar esta información y ordenarla aquí para ti.

 

 

*Parte de esta información ha sido inspirada a partir de la recopilación de notas y apuntes que se ofrecen en el Máster de Counselling Humanista Integrativo del Instituto Galene de Psicoterapia de Madrid.