Soy terapeuta integrativo, counsellor, formador y especialista en procesos emocionales orientados al cambio vital.

¿Desde que punto de vista te ves a ti, a los otros y al mundo?

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7 ideas para canalizar tu rabia

La rabia es una emoción vital, sin ella tu existencia peligraría. Es necesaria para afrontar un peligro del que no puedes o quieres huir. Expresar la rabia en ciertos familias o grupos es una emoción incómoda, desconocida, repudiada y substituida por racionalización. ¿Sientes alguna vez rabia y no sabes que hacer con ella por miedo, vergüenza o culpa a que los demás sepan de ella? Tu rabia. ¿Qué haces con ese enfado? ¿Dónde lo guardas? ¿Cuántas veces has hecho eso? Duele, ¿verdad?.

Ese enfado necesita tener su espacio en el que tu sepas que no hará daño a nadie, a nada ni a ti mismo, y que toda esa rabia será contenida. ¿Existe ese espacio en tu vida? Las normas sociales, la vergüenza, la culpa o el miedo a crear un conflicto pueden hacer que no hayas aprendido ni sepas hoy como expresar o canalizar tu enfado. ¿Te sientes a veces que a tu edad ya tendrías que manejarte bien con estas emociones, sin embargo sigues sintiéndote furioso como un niño?

La cuestión es qué haces con tu rabia cuando la sientes.

La acumulación de la rabia no expresada hace que tus pensamientos se vuelvan obsesivos o que eventualmente salga en forma de explosión o ira.

La rabia necesita ser entendida y atendida cuando surge. Cuando comprendemos lo que nuestras emociones nos quieren decir dejan de controlar nuestra vida.

Puedes hacerte preguntas:

• ¿Cuál es la sensación que ahora estoy sintiendo en el cuerpo (en mi organismo)? • ¿Qué está queriendo expresar esta sensación tan intensa? • ¿Para qué aparece esta rabia ahora? ¿qué significa? • ¿De qué me quiere proteger mi enfado? • ¿Si no estuviera sintiendo esta rabia qué estaría ahora sintiendo? • Si lo que estaría sintiendo es paz, ¿para qué no la aparto y logro esa paz? Quizás no pueda apartarla porque antes necesito resolver algo. ¿Qué quiero resolver con esa rabia?

Cuando nos sentimos así puede que realmente no sepamos que hacer con todo ese enfado. Y el enfado no entiende las explicaciones. Estás en modo supervivencia, como un soldado herido en un campo de batalla con bombas explotando por todos los costados. Necesitamos sacar al soldado herido de ahí lo antes posible y ponerlo a salvo, en un lugar que se sienta seguro, lejos de todo ese ruido y ataques.

Así que si estás furioso puedes parar, salir de esa situación y buscar un lugar tranquilo donde te sientas protegido donde lo que te enfada quede alejado y puedas reflexionar acerca de esas sensaciones y emociones.

El recurso que a mi me ayuda muchas veces es:

Piensa en una imagen de alguna persona que te da seguridad, confianza, que sientes que te quiere y le importas, o un lugar que te conecta con tu calma y fuerza, o una palabra, o una sensación, o una parte de tu cuerpo que te da seguridad. Conecta con esa sensación de estar enraizado. Cuando piensas en esa persona, lugar, imagen, palabra observa donde sientes más esa sensación de seguridad en tu cuerpo. Mantén tu atención en esa sensación corporal. Deja que tu mente vaya donde quiera, no juzgues tus pensamientos. Deja que esa sensación de calma te lleve donde te lleve. Respírala. Observa esa sensación durante unos 3-5-10 mintuos con curiosidad, con una mente abierta y deseo de comprender. Puede que inicialmente sientas que nada te sacará de ese enfado, confía en ti y sigue observando esa sensación como si fuera una nube. Obsérvala hasta que notes un cambio, y sigue observando. Observa como se transforma.

Esta acción ya es un paso para poder abordarlo desde otra perspectiva muy diferente. Aún así puede que el enfado sea tan intenso que no te calme.

Nuestro enfado es importante y necesitamos canalizarlo de manera sana, sin que te haga daño a ti mismo, a nadie ni a nada que no esté puesto para ello.

Podemos observar lo que estamos sintiendo con curiosidad, sin negarlo. Si sentimos que la emoción es tan intensa puede que sientas también miedo, miedo a no saber como afrontar esta dificultad. Observa también esa sensación y todo cuanto esté ocurriendo dentro de ti.

Podemos tener previstos rituales seguros que nos ayuden a sacar esta emoción de forma focalizada, con dirección. Aquí te daré algunas ideas:

1. Préstale atención a tu enfado

Estás enfadado, sientes rabia. ¿Para qué fingir lo que estás sintiendo? Pon tu atención en lo que estás sintiendo y obsérvalo con la misma curiosidad que contemplarías una reacción química, un fenómeno meteorológico o de la naturaleza. Llévate la mano a esa parte del cuerpo donde más tengas esa sensación y observa con curiosidad lo que ocurre con esa sensación que estás teniendo, sin juzgarla.

2. Expresa tu enfado simbólicamente

Puedes sacar tu enfado de manera dirigida y focalizada simbólicamente hacia el objeto del enfado.

Sal a correr. Escribe en las suelas de tus zapatillas el nombre del objeto de enfado, o aspecto con el que estás furioso. Corre pisoteando fuerte hasta que lo que has escrito se haya borrado del todo. ¡No dejes nada! 😉

Dibuja tu enfado. Coge una cartulina o un papel. Con ceras, lápices o lo que quieras saca tu enfado en forma de rallajos. Sin juzgar lo que salga. No se trata de hacerlo bien, el objetivo es sacarlo tal como viene, pero que impacte sobre el papel en lugar de dentro de tu cuerpo.

• Este le gusta a los niños. Dibuja el objeto de tu enfado en una servilleta, vete al baño, planta la servilleta en el interior del inodoro y ¡hazte pis o una caca encima! (es muy liberador y tal vez hasta te entre la risa)

Moldea tu rabia con plastilina o barro. Haz una escultura y ponla delante de ti. Escribe luego en un papel todo lo que expresa esa escultura. Lo que estaría diciendo, pensando, sintiendo…

Una vez expresado tu enfado y hayas tomado más consciencia de él puede ayudarte pedir un abrazo reconfortador de alguien que quieres y te quiere, o pensar en una persona que te transmite seguridad, protección y enraizamiento. En ese abrazo permite que tu cuerpo se recomponga si la expresión de tu rabia te ha dejado emocionalmente abierto.

…¿Y si me siento culpable?

Sacar tu enfado hacia alguien puede hacerte sentir culpable porque puede que a esa persona también la quieras mucho. No eres culpable por sentir ese enfado, puedes estar enfadado y seguir queriendo a alguien. No le estás haciendo daño porque no lo estará oyendo. Si no expresas tu enfado, este estará presente en ti cuando veas a esa persona y tenderás a querer evitarla o te enfadarás aún más acumulando rabia. Si lo has podido expresar te sentirás más ligero para hablar del conflicto que habéis tenido. Esa rabia no estará en medio de vuestra relación. O lo estará en menor medida.

3. Diario de tus emociones

Compra un cuaderno y anota diariamente las emociones que sientes. También puedes dibujarlas. Observa y anota tus pensamientos, tus emociones, sensaciones y el comportamiento habitual que los acompaña cuando todas estas sensaciones y pensamientos se activan.

Observa cuando surge tu rabia y el impacto que tiene sobre ti cuando no la expresas.

• ¿Qué precio emocional estás pagando? • ¿A que parte de ti renuncias cada vez que estallas y haces daño o cada vez que entierras ese enfado y no le das el valor que tiene?

4. Expresar a otros lo que no te gusta y experimenta con pedir lo que necesitas

A muchos de nosotros no nos han enseñado, o no hemos aprendido, a pedir lo que necesitamos. Por eso nos enfadamos con los demás porque no cumplen nuestras expectativas y a veces no adivinan lo que necesitamos, o proyectamos nuestro enfado en el otro y así nosotros no tenemos que cambiar nada. Nos cuesta asumir nuestra parte de participación en el conflicto.

Aunque parezca difícil es importante que trates de averiguar lo que realmente necesitas, valoras y te importaría conseguir.

Un ejemplo de situación:¿Puedo hablar contigo ahora?… Me siento enfadado porque me gustaría estar contigo y siento que no puedo porque llevas una hora con el móvil. Respeto que tu quieras hacer eso ahora. Me doy cuenta que en nuestra relación nunca sé cuando puedo estar contigo, y eso hace que me frustre contigo y conmigo. Eso hace que nos peleemos una y otra vez, y termino por no confiar en nuestra relación. Me gustaría que juntos encontremos una manera de asegurarnos el tiempo que pasamos juntos y el tiempo que dedicamos a otras cosas. Así yo no me frustraré cuando estés con el móvil porque no lo viviré como si yo no te importara, y tu podrás estar whatssapeando sin la presión de que yo llegue enfadado a criticarte. ¿Cómo te llega esto que te cuento?

En lugar de …

¡¡Deja de chatear por el whatssapp, estás todo el día enganchado, estás viciado!!

Fíjate que cuando mantienes clara la idea de lo que realmente quieres tu energía se centra no en cambiar al otro sino en conseguir algo bueno para esa relación. Un Win/Win, tu ganas yo gano. Lo que estás pidiendo no es que deje de utilizar el móvil, estás diciéndole “Me importas, me importa nuestra relación, y respeto tus intereses, acepto que utilices el móvil si eso es importante para ti, y también yo soy importante y puede haber espacio aquí para tus necesidades y las mías”.

5. Invita al otro a que sugiera algo

Tanto si la respuesta que obtienes ante el ejemplo anterior es de comprensión como si es de enfado e incomprensión puedes pedir que el otro sugiera algo, y recuerda lo que tu realmente quieres: asegurar un tiempo de calidad con tu pareja (en lugar de juzgarla por lo que hace bien o mal)

Ej. “Vale, yo lo que quiero es estar contigo, quizás mi idea no te vale, ¿se te ocurre a ti otra idea? ¿qué sugieres tu?

6. Evita generalizar

Trata de no utilizar términos generalizadores como “Nunca”, “Siempre”, “Todo”. Céntrate en el ahora y lo que ha ocurrido. Muchas veces se generaliza acerca de lo que uno u otro hace. Si revisas con detalle verás que no es así. Es preferible centrarse en lo que ha ocurrido ahora, el modo en que ha ocurrido y cómo se puede resolver sin hablar ni comparar con otras situaciones.

Ej. “Esto que has hecho ahora no me gusta”, “Cuando me hablas así no me gusta”, “Esto que está ocurriendo no es justo de esta manera”.

7. Alíate con tu rabia

Alíate con tu rabia como si fuera una parte de ti. Un recurso propio que aparece con el fin de resolver una situación que te desborda y que tu aún no sabes afrontar de otra manera. Interésate por ella sin juzgarla.

De esta manera aprenderás a leer el significado de tu rabia y de lo que está tratando de hacer por ti. Tu enfado tiene un valor, quiere poner un límite a algo (o alguien) que está ocurriendo aquí, o que ocurrió en otra época de tu vida y el enfado pervive en ti porque en su momento no lo pudiste integrar por los motivos que fuera.

Cuando alguien está enfadado lo que quiere es ser tomado en serio. Una vez se pase tu enfado, podrás seguir pidiendo lo que necesitas desde un lugar más tranquilo, más adulto.

Tu rabia no dejará de existir en tu vida del mismo modo que tu pierna no va a desaparecer a menos que te la amputen. La rabia es una emoción necesaria, es una respuesta psicológica y fisiológica natural que forma parte de ti. A medida que tu rabia va descargándose sanamente y la vas conociendo se convierte en una emoción de Poder. No de un poder jerárquico ni de dominio. Es el poder de ser capaz, la capacidad de hacerte cargo de tu vida, de pedir lo que necesitas y lograr lo que quieres.

¿Qué piensas ahora de tu rabia?

Si quieres saber más acerca de tus emociones o quieres que trabajemos juntos sobre un aspecto que te toca personalmente deja tu mensaje clickando aquí y podemos tener una sesión de evaluación de tu caso.

 

La imagen destacada en este post es propiedad de Marvel Entertainment.