Soy terapeuta integrativo, counsellor, formador y especialista en procesos emocionales orientados al cambio vital.

¿Desde que punto de vista te ves a ti, a los otros y al mundo?

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3 pasos para pedir perdón

¿Cómo se pide perdón?

Pedir perdón, y también perdonarse a uno mismo. A veces pedimos perdón demasiado pronto, por miedo a perder a la otra persona y no le hemos dado ni siquiera la oportunidad de mandarnos a paseo y expresar su enfado. Tanto pedir perdón como perdonar necesitan ser sentidos de corazón.

¿Y si no lo siento?

 

No pasa nada, tal vez ahora no quieras pedir perdón ahora, confía en que tu sabrás cuando es el momento. Puedes necesitar unos minutos, unas horas o unos años.

 

Pero si quieres disculparte por un daño causado te propongo estos tres pasos sobre cómo hacerlo haciéndote cargo de tu  parte en el conflicto.

 

  • RECONOCER EL DAÑO QUE HAS CAUSADO: Me doy cuenta de que te he hecho daño“.
  • PEDIR PERDÓN DE CORAZÓN: Te pido perdón/Perdona por/Siento haberte descalificado, insultado, fallado, ignorado…
  • REPARACIÓN DEL DAÑO CAUSADO: ¿Cómo puedo hacer para repararlo?

 

Estos tres pasos los aprendí hace tiempo y me han ayudado mucho en mi vida porque a veces podemos estar haciendo daño a otros sin ser del todo conscientes. Siempre estamos a tiempo de hacer algo para reparar una relación, todos recibimos bien una disculpa aunque sea muchos años más tarde y es reparador para las dos partes porque con el perdón de verdad se liberan muchas de las cargas emocionales asociadas a ese conflicto.

 

Si hacemos un escaneo de nuestra vida… ¿A cuántas personas hemos hecho daño emocional? ¿Nos hemos disculpado de aquellas personas a quienes hicimos daño? ¿Nos hemos perdonado a nosotros mismos por errores que cometimos? ¿Cuántas relaciones hay en mi vida hacia las que siento que hay cosas no resueltas? ¿Qué hice con todo eso no resuelto? ¿Dónde lo puse? ¿Lo “borré” de mi conciencia?¿Me alejé?¿Desaparecí?

 

Aunque a veces nos esforzamos mucho por no enfrentarnos a nuestro dolor o a la libertad de renunciar a nuestro enfado y huimos, y nos escondemos y disimulamos, ese dolor sigue ahí, acompañándonos, acumulándose a los nuevos dolores que tal vez tampoco sabemos resolver. Hasta que duele demasiado.

 

Pedir perdón es una maravillosa oportunidad de soltar todo ese peso y despedirse de todo ese dolor y probablemente de empezar a ver al otro (y a ti mismo) desde el presente y con una nueva conciencia. Empezar a ver-le y a ver-te.

 

Te propongo un juego imaginario

 

Imagina que estás en un escenario y frente a ti hay un patio de butacas separado por la mitad en dos partes. En la parte de la derecha están sentadas todas las personas con las que te has relacionado en tu vida. Ahora puedes comenzar a pasar al lado de la izquierda todas aquellas personas a las que sientes que profundamente puedes perdonar. ¿Quién ha quedado en el lado derecho?

 

Eventualmente pedir perdón a los demás de manera sana es la manera de perdonarte a ti mismo. En muchas ocasiones no perdonamos a los demás porque creemos que no merecemos que nos quieran. O no quiero perdonarme a mí y estar enfadado con otros es una manera de evitarlo. No lo pensamos así “no quiero que me quieran” o “no me quiero perdonar y por eso culpo a otros”. Puede que lo piense de otro modo “no quiero necesitar a nadie, estoy bien solo, los demás sólo me causan dolor”. Eso es, solo, en soledad. Y una vez tras otra esta soledad y desconfianza hacia el mundo pesa cada día más. Me siento cada vez más solo y no sé porqué.

 

¡Te animo a que pienses en alguien a quien te gustaría pedirle perdón por algo! ¿Hacemos el experimento? Compártelo si quieres aquí conmigo, me encantará escuchar cómo ha sido tu experiencia con el perdón. O puedes escribirme personalmente clickando aquí.

 

Si después de lo que has leído te gustaría que te ayudara a afrontar alguno de estos aspectos en tu vida clicka aquí y te indicaré los pasos a seguir para tener una sesión de diagnóstico gratuita.

 

¡Un abrazo y que todo salga bien!

 

Y un regalo:

“Sorry seems to be the hardest word”, Elton John